Yo estaba en mi habitación, terminando de hacer la maleta. Nos íbamos todo el verano y eso requería mucha ropa, y sobre todo yo, que como dice mi madre, soy muy 'coqueta'.
Estaba metiendo unos bikinis, aunque la verdad no sé si en Londres los podré usar mucho, cuando sonó el timbre. Estaba sola, así que bajé y abrí la puerta.
- Hola Ale! - le dije abrazando mi mejor amiga. Ella ya esta preparada, cargada de cosas.
- Aún no has terminado, verdad? - preguntó poniendo cara de 'te conozco'.
- No, ayúdame - pedí. Subimos las escaleras y Ale me ayudó a terminar mi maleta. La bajamos como pudimos, pesaba bastante.
- En este momento no nos vendría mal la ayuda de un novio.- dijo mientras bajábamos.
- No te falta razón, haber si en Londres encontramos alguno - le dije riendo. Soltó una pequeña risa. Decidimos merendar algo antes de irnos.
- Marta, ya estoy en casa! - dijo mi madre al entrar por la puerta.
- Hola mamá- la saludé- Ale está en la cocina.- dije mientras nos dirigíamos a ella.
- Hola Alejandra - saludó mi madre. A ella no le gustaba llamarle Ale porque mi hermano se llama Alex y dice que le recuerda a él, y eso no es un nombre de chica.
- Hola Cristina - dijo ella con una sonrisa. Mi madre y ella se llevaban muy bien porque Ale pasaba aquí mucho tiempo.
-Bueno, que estáis listas para que os lleve al aeropuerto? - preguntó.
- Siii! - dijimos las dos muy emocionadas. Metimos nuestro equipaje en el maletero y fuimos al aeropuerto. Mi madre nos acompañó hasta la puerta. Le dio un abrazo a Ale y luego a mí.
- Te echare de menos, te quiero - me susurró. Odio las despedidas me pongo triste siempre.
- y yo a ti, mamá - dije. Le di un abrazo fuerte y entramos.
Ya estábamos en el avión. Ale reclinó su asiento y se durmió. Yo, no conseguía dormir, así que me puse mis auriculares y empecé a escuchar a One Direction. No lo había dicho, pero Ale y yo somos directioners desde WMYB. Al aterrizar, me sentí nerviosa y emocionada. Nunca antes había estado en Londres y presentía que este verano iba a ser muy especial.
Cogimos un taxi y nos dirigimos a nuestro apartamento alquilado. El apartamento estaba al lado de un centro comercial, no estaba muy centrico pero la zona estaba genial. Era tranquila y eso me gustaba. Había dos habitaciones, un baño, un salón y una cocina, lo suficiente para nosotras. Estábamos muertas, cenamos algo y nos fuimos a dormir, mañana sería otro día.
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